La prima de riesgo: una obsesión española

¿Quién no ha oído hablar de la prima de riesgo en España? Está en todas partes: en las primeras planas de los periódicos, en el Telediario, hasta en las miles de charlas informales que tienen lugar a diario en los típicos bares españoles. Este concepto llegó a los oídos del público general en 2007 y desde entonces forma parte de nuestras vidas. Si uno se encuentra atrapado con su jefe en el ascensor y ya ha agotado el tema del fútbol, ya no tendrá que buscar un comentario original sobre los últimos resultados del Real Madrid o del Barça en la Liga; siempre le quedará el recurso de la prima de riesgo. Pocos son los que saben exactamente lo que significa pero, si algo anda mal, la responsable ha de ser la prima de riesgo. El paro, el estancamiento de la economía, la corrupción de la clase política: todo ello bien podría ser culpa de la prima de riesgo.

¿Qué es la prima de riesgo? 

En el sector financiero, una prima de riesgo es la rentabilidad adicional que exigen los inversores para colocar capitales en un activo arriesgado de cualquier tipo (renta variable, fondos de inversión, renta fija, etc.) con respecto a una inversión teóricamente “sin riesgo”. En los países con economías estables, la expresión “sin riesgo” era más o menos sinónimo de “deuda soberana”; esto, sin embargo, dejó de ser cierto desde que algunos países comenzaron a atravesar dificultades para hacer frente al servicio de la deuda. Por ejemplo, los bonos emitidos por ciertas empresas privadas sanas ahora pueden parecer menos arriesgados que la deuda soberana española.
 

¿Por qué tanto interés de los medios españoles en la prima de riesgo?


Desde la crisis financiera de 2007, para vigilar la prima de riesgo de los bonos soberanos españoles, los analistas y periodistas españoles utilizan como referencia el bono alemán a 10 años (también denominado Bund). La prima de riesgo refleja pues el riesgo al que se expone el inversor que opta por la deuda soberana española frente a la deuda alemana. En España ya no funciona el método tradicional que consistía en comparar activos arriesgados emitidos por empresas privadas con bonos soberanos supuestamente “sin riesgo” puesto que ahora se considera que la deuda española es un activo arriesgado con una referencia propia. Si el Estado español obtiene en los mercados un tipo de interés a 10 años del 5% frente al 2% en el caso del Estado alemán, entonces en el Telediario anunciarán una prima de riesgo del 3% (5% - 2%) o, para ser más exactos, 300 puntos básicos (300 pb). Sencillo, ¿verdad?

 
¿Por qué es un indicador pertinente?

Antes de la crisis, todas las agencias de calificación otorgaban la calificación crediticia (o rating) AAA tanto a España como a Alemania. Antes de  2007, la diferencia entre los tipos de interés de los bonos soberanos españoles y alemanes era prácticamente cero. Los dos países podían conseguir dinero prestado en las mismas condiciones –bastante interesantes por cierto. Por ello no era pertinente vigilar de cerca esta diferencia. Luego las cosas se fueron complicando un poco y la prima de riesgo comenzó a cobrar importancia convirtiéndose en un indicador de la situación financiera en tiempo real. 

En 2007, los inversores se dieron cuenta de que la hacienda pública española no seguía la misma dirección que la alemana. La prima de riesgo subió de 0-10 pb en 2007 a 100 pb a finales de 2008, justo antes de que España perdiese su “triple A”. Cabe recordar, sin embargo, que en aquel entonces tampoco era muy alentador el futuro de la economía alemana. De hecho, el PIB alemán registró una caída del 5,9% en 2009, mientras que el PIB español “solo” disminuyó un 3,8%, lo cual provocó una reducción temporal de la prima de riesgo a 50-80 pb por el temor de los inversores a que Alemania finalmente siguiera la misma tendencia que España. No obstante, Alemania ha logrado conservar su rating AAA durante toda la crisis y el “Bund” se ha impuesto como activo de referencia supuestamente “sin riesgo” para todos los emisores europeos.

En mayo de 2010, tras varios meses de incertidumbre en torno al futuro de Grecia, la UE acordó el rescate financiero del país. La situación griega provocó pánico en los mercados y alimentó la desconfianza de los inversores por la situación financiera de otros países periféricos como España. La prima de riesgo se duplicó, alcanzó 200 pb a finales de 2010 y luego siguió aumentando de forma abrupta hasta superar los 300 pb en mayo de 2012.  Esto no repercutió en un aumento del peso de la deuda española y provocó que Moody’s degradase la calificación crediticia del país a Baa3 unos cuantos días después y que Standard & Poor’s hiciera lo mismo en octubre (BBB-). Con estos dos ratings, la deuda soberana española se encontraba a tan solo un grado de la categoría de “bono basura”. Los inversores buscaban refugio en la deuda soberana alemana, arrastrando los tipos de interés alemanes hasta mínimos históricos. Así fue como la prima de riesgo llegó a superar el 6%: mientras que Alemania disfrutaba de tipos cercanos al 1%, España no conseguía colocar bonos a 10 años con tipos de interés inferiores al 7%. 

Afortunadamente, en septiembre de 2012, Mario Draghi logró restablecer la confianza de los inversores tras anunciar que su institución estaba dispuesta a rescatar a los países que lo necesitaran haciendo “todo lo posible”. Esta declaración del presidente del BCE convenció a los inversores de que, en caso de emergencia, España recibiría un apoyo incondicional, y la prima de riesgo frente a Alemania ha ido disminuyendo paulatinamente. Desde mediados de enero de 2014 se mantiene por debajo de 200 pb e incluso ha pasado por debajo de los 150 pb en mayo de 2014. Es una muy buena noticia para España porque el país puede conseguir nuevamente tipos de interés aceptables, si bien es cierto que tendrá que pagar intereses extravagantes para reembolsar los créditos contraídos durante los 5 últimos años.

Esta breve reseña histórica explica la obsesión de los españoles por la prima de riesgo, que se ha convertido en un indicador imprescindible de la situación de la hacienda pública española, suponiendo que la coyuntura en Alemania siga siendo tan favorable como lo es ahora. En conclusión, si pretende tener éxito en sus reuniones de trabajo, olvídese de Messi y de Ronaldo, y hable de la prima de riesgo.